UN POCO DE HISTORIA

En el transcurso de los últimos tiempos, cuando el hombre ha utilizado tantos recursos en su afán por encontrar respuesta a sus interrogantes, también ha venido dejando de lado un rico potencial, contentivo de milenarios conocimientos adquiridos de distintas culturas de la antigüedad, obviando así nuestra condición básicamente natural. Sólo desde hace muy poco tiempo venimos utilizando, con la suficiente seriedad y la adecuada pertinencia, este incalculable cúmulo de sabiduría.

RINEW, asume parte de este valioso legado, sin otro misterio, que aquel que pueda manejar el campesino, quien, sin menospreciar tanta sabiduría y respetando las leyes naturales, hace tiempo para preparar la tierra, para sembrar la semilla y recoger el fruto de su trabajo... 
Es así cómo
RINEW, a pesar del escepticismo colectivo de una sociedad regida por sus propias e incomprensibles “auto-limitantes”, nos ofrece la oportunidad de saborear el mágico camino de la naturaleza, y ponerla al servicio de nuestra piel. 

Las fórmulas
RINEW son una respuesta a la “cultura de la inmediatez y del vacío”, en la búsqueda de soluciones concretas a muchos de nuestros problemas más comunes.

De este modo, las fórmulas materializadas en cada una de nuestros productos han sido concebidas en una hermosa e indisoluble comunión entre la ciencia y la sabia naturaleza.

 

NUESTROS PRODUCTOS

De acuerdo a la experiencia hemos podido confirmar, que el uso continuo de productos químicos en el tratamiento de la piel, ha generado una dependencia absoluta entre aquellos que, necesitando resolver la resequedad (en este caso particular), acuden a distintos productos del mercado, sin verificar sus contenidos básicamente químicos y alcohólicos. Al tratarse de químicos, la piel se hace dependiente de su uso continuo, mientras, nuestros productos realizados con ingredientes absolutamente naturales, y con su acción residual y curativa, rectifican y nutren las capas epiteliales.

Independientemente de la calidad del producto utilizado, la piel está sometida continuamente a la acción destructiva de factores externos, cómo la polución, rayos ultravioleta y maltrato, además de los estados ansiosos y estresantes o a una alimentación inadecuada.